A partir del 1 de julio de 2026 entrará en vigor oficialmente la «Norma Nacional sobre Baterías Sólidas», que establece por primera vez una definición técnica obligatoria del atributo de «totalmente sólida» para las baterías de tracción. Según la norma, las celdas de batería sólida destinadas al automóvil deben someterse a un calentamiento continuo durante 6 horas en vacío a 120 °C, y la proporción residual de electrolito líquido debe ser inferior al 5 % para obtener la certificación oficial de «totalmente sólida». Esta medida pone fin a las anteriores prácticas ambiguas del sector — como las denominaciones «semisólida» o «mezcla líquido-sólida» — y desplaza el foco técnico desde parámetros de laboratorio hacia la capacidad real de producción industrial.

En el ámbito de la fabricación, Dongfeng está acelerando la construcción de su propia línea de producción de baterías sólidas de 0,2 GWh, con el objetivo de integrarla en vehículos a partir de la segunda mitad de 2026. Según documentos oficiales de avance operativo, dicha línea utiliza celdas con sistema compuesto óxido-polímero, alcanzando una densidad energética de 350 Wh/kg y una autonomía real de hasta 1 000 km. Además, ha superado pruebas de horneado a 170 °C y ensayos en entornos extremos como Mohe (frío ártico), manteniendo el 72 % de su capacidad a -40 °C. Dongfeng planea desplegar inicialmente 100 vehículos piloto en la provincia de Hubei para recopilar datos bajo condiciones reales de uso, sentando así las bases para su comercialización posterior.
El ritmo de desarrollo de otras empresas líderes es heterogéneo: la planta de Tianjin de Do-Fluoride ya ha iniciado la producción en serie de baterías sólidas certificadas a escala GWh, con la misma densidad energética de 350 Wh/kg; mientras tanto, la línea piloto de sulfuros de Saike Power en Yibin aún se encuentra en fase de construcción de instalaciones, y la calibración de equipos se prevé para finales de 2026. Gotion High-tech Co., Ltd., por su parte, ha completado la validación de equipos desarrollados íntegramente en China, logrando una nacionalización del 100 % de maquinaria clave — como máquinas de recubrimiento por ranura y laminadoras de alta presión —, lo que reduce significativamente los costos de expansión productiva.
A pesar de los avances locales en equipamiento, se considera generalmente que la comercialización masiva seguirá enfrentando limitaciones. Una evaluación interna de CATL señala que problemas químicos fundamentales — como la resistencia anómala en la interfaz sólido-sólido — aún no han sido resueltos de forma definitiva, por lo que se prevé que las baterías líquidas seguirán siendo la solución dominante hasta antes de 2030. En este contexto, la estrategia gradual basada en «pruebas piloto localizadas + equipamiento autónomo + bucle cerrado de datos» se considera la vía más realista hacia la industrialización de las baterías sólidas.
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