La empresa automotriz TOYOTA ha aprobado formalmente un ambicioso plan de inversión por un total de 3.600 millones de dólares, que se ejecutará mediante una ampliación a gran escala de su planta de camiones en San Antonio, Texas, con el objetivo de incrementar su capacidad productiva nacional y reestructurar su cadena de suministro. La decisión fue ratificada el 1 de julio por el Consejo de Administración de la sede central de TOYOTA en Japón y anunciada oficialmente el 6 de julio.

Esta ampliación supera ampliamente lo previamente divulgado: es un 80 % mayor que el monto declarado en mayo de este año para el denominado «Proyecto Orca» (2.000 millones de dólares), según informó primero Automotive News. Tras la expansión, el área total de la planta de San Antonio pasará de los actuales 2,2 millones de pies cuadrados a aproximadamente 4,7 millones de pies cuadrados, incorporando además una nueva línea de ensamblaje con capacidad anual para 150.000 vehículos. En 2025, dicha planta ya produjo 197.500 unidades combinadas del pickup full-size Tundra y el SUV Sequoia.
El proyecto generará directamente al menos 2.000 nuevos empleos, elevando el número total de trabajadores en la planta a 3.700; si se incluye a los 5.600 empleados de las 23 empresas proveedoras ubicadas dentro del parque industrial, el impacto global sobre el empleo será considerable. Además, TOYOTA ha construido recientemente en el recinto una fábrica de ejes con una inversión de 531 millones de dólares.
Según la información oficial de TOYOTA, la producción del nuevo pickup mediano Tacoma comenzará a trasladarse progresivamente desde la planta de Baja California, México, hacia la nueva línea de San Antonio a partir de 2030. Cabe destacar que la otra planta de Tacoma, ubicada en Guanajuato, México, no verá afectada su capacidad productiva y seguirá ensamblando ciertas versiones del modelo.
Esta medida se considera ampliamente como una respuesta estratégica clave a la política arancelaria estadounidense. Desde que el gobierno de Trump reactivó y amplió en 2025 los aranceles del 25 % sobre los automóviles fabricados en México, el costo de importación del Tacoma — tercer modelo más vendido de TOYOTA en EE.UU. (274.600 unidades en 2025) — ha aumentado significativamente. Las operaciones norteamericanas de TOYOTA registraron, en el ejercicio fiscal finalizado el 31 de marzo de 2026, una pérdida operativa de 1.200 millones de dólares, y se estima que el impacto acumulado de los aranceles alcanzará los 2,8 billones de JPY (unos 17.200 millones de dólares) en dos ejercicios fiscales.
A pesar de estos costos arancelarios masivos, TOYOTA no ha trasladado de forma notable dichos incrementos al consumidor final: según datos disponibles, en junio de 2026 el precio medio de lista del Tacoma en los concesionarios estadounidenses subió solo un 3,5 % interanual, ligeramente por encima del aumento del 3,2 % registrado para el Tundra fabricado en EE.UU.
Respecto al futuro rol de la planta de Baja California, TOYOTA aún no ha ofrecido una explicación oficial. En 2025, dicha planta produjo 166.700 unidades del Tacoma; gracias a la extensa red de acuerdos de libre comercio de México, su capacidad productiva podría redirigirse hacia mercados europeo y sudamericano, o bien destinarse a la fabricación de nuevos modelos destinados al mercado estadounidense.
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