Terremoto de 7,1 grados en Japón afecta a la industria automotriz: Honda suspende la producción de CIVIC y Prelude

Varias fábricas detienen temporalmente su actividad; la reducción acumulada de producción en el sector podría acercarse a los 20 000 vehículos

El 28 de julio, un fuerte terremoto de magnitud 7,1 sacudió el sur de Kyushu, Japón, causando decenas de muertos. Este desastre sigue impactando a la industria automotriz nacional: la empresa Honda anunció que suspenderá la producción en su planta de Yorii (prefectura de Saitama) y en su planta de Suzuka (prefectura de Mie) del 5 al 7 de agosto de 2026, afectando modelos clave como el Honda CIVIC 2026, el Prelude, el Freed, el HR-V, el ZR-V, el Step WGN y el vehículo eléctrico compacto Super-One.

Honda CIVIC 2026 en rojo, vista completa desde el lado derecho, fondo urbano

Anteriormente, Honda solo había cerrado su fábrica de motocicletas en la prefectura de Kumamoto, epicentro del sismo. Esta ampliación del cierre refleja cómo el impacto del terremoto se extiende desde eslabones aislados de la cadena de suministro hacia la fabricación integral de vehículos. Según estimaciones preliminares del sector, las pérdidas acumuladas de producción atribuibles al sismo — por parte de TOYOTA, Honda, Nissan, Mitsubishi y Daihatsu — podrían aproximarse a las 20 000 unidades.

En concreto, TOYOTA incluyó ya el 31 de julio su planta de Tahara (prefectura de Aichi), responsable de los modelos GX, LS, IS, LM, Land Cruiser 250 y 4Runner, en la lista de paradas temporales, con una suspensión programada del 3 al 7 de agosto. Asimismo, sus tres plantas en Kyushu — Miyata, Kanda y Kokura — continuarán detenidas hasta después del segundo turno del 5 de agosto. Solo la planta de Miyata reduce diariamente unos 1 700 vehículos, lo que supondría una pérdida acumulada superior a las 10 000 unidades.

Por su parte, Nissan informó que sus dos plantas en Kyushu — Shatai Kyushu y Nissan Motor Kyushu — permanecerán inactivas hasta el 5 de agosto, afectando a modelos como el QX80 de Infiniti, el Patrol y Armada de Nissan, la nueva generación del Elgrand e-Power, el Kicks e-Power, el Serena e-Power y la versión para exportación del X-Trail (es decir, el Rogue).

Es importante destacar que la causa principal de estas suspensiones no es el daño físico directo a las fábricas, sino la interrupción de proveedores clave de componentes. El terremoto afectó a empresas del grupo TOYOTA como Aisin y Renesas Electronics, así como a Astemo — empresa vinculada a Honda —, proveedoras críticas de chips y sistemas de propulsión. Esto ha desencadenado la típica «reacción en cadena just-in-time» de la industria automotriz japonesa: al detenerse una planta ensambladora, los proveedores superiores reducen o suspenden su producción incluso sin haber sufrido daños físicos.

El impacto en los mercados externos es limitado. En Estados Unidos, por ejemplo, Honda importó únicamente 5 637 vehículos procedentes de Japón durante los primeros seis meses de 2026, menos del 1 % de sus ventas totales en ese país, y principalmente modelos especializados como el Civic Type R y el Prelude híbrido coupé. Por tanto, esta suspensión no tendrá prácticamente ningún efecto sobre los niveles de inventario en Norteamérica.

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