Ford y Dacia suspenden la producción en sus fábricas de Rumanía ante la crisis energética

Las altas temperaturas y la sequía provocan una drástica bajada del nivel del Danubio, lo que obliga a paralizar una central nuclear; las automotrices detienen temporalmente su producción hasta el 19 de agosto

El primer ministro rumano, Ilie Bolojan, confirmó que Ford y Dacia han suspendido la producción de vehículos completos en sus dos fábricas ubicadas en Rumanía, con una interrupción que se extenderá hasta el 19 de agosto de 2026. Esta paralización responde a una grave escasez eléctrica que atraviesa el país, cuya causa radica en las persistentes altas temperaturas y la sequía, que han reducido drásticamente el nivel del río Danubio e interferido con el funcionamiento del sistema de refrigeración de la central nuclear.

La planta de Ford en Craiova, situada a unos 230 km de Bucarest, fabrica principalmente el crossover compacto Puma y los vehículos comerciales ligeros Transit Courier y Transit Tourneo Courier; mientras tanto, la fábrica de Dacia en Pitești — a aproximadamente 120 km de la capital — produce los SUV Duster y Bigster. Ambas instalaciones dependen de un suministro eléctrico estable, pero la actual tensión generalizada en la red nacional ya ha afectado directamente al sector industrial.

Rumanía y su vecina Hungría comparten una presión energética regional. Como única fuente de agua de refrigeración para la única central nuclear operativa del país, la caída sostenida del nivel del Danubio obligó a la compañía nuclear rumana Nuclearelectrica a desconectar recientemente uno de sus dos reactores — que normalmente aporta cerca de una quinta parte de la electricidad nacional —. Para mitigar la escasez de agua refrigerante, las autoridades rumanas incluso realizaron una voladura controlada de una formación rocosa en la orilla del río el 3 de agosto de 2026, con el fin de desviar artificialmente el flujo hacia el reactor aún en funcionamiento.

Varios ríos principales europeos enfrentan niveles históricamente bajos. Además del Danubio, el tramo clave del Rin — el punto de medición de Kaub, en Alemania — registró un nivel de apenas 25 cm, igualando el mínimo alcanzado durante la sequía extrema de 2018. Un sistema de alta presión persistente impide la entrada de corrientes húmedas en la cuenca, causando una grave deficiencia en la recarga de ambos ríos. Estos cursos fluviales no solo son arterias vitales para la energía, la industria química y la automotriz en Europa, sino que también cumplen funciones esenciales en refrigeración industrial y transporte de carga.

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