Estancamiento de Nissan: la creación de valor es más urgente que la reducción de costos

Una carta firmada por Noritaka Tsuru, lector procedente de Yokohama (Japón), ha generado recientemente interés en el sector. En ella se señala con claridad la naturaleza de la actual crisis de Nissan: ya no se trata de una situación financiera crítica como la que enfrentó Ghosn a finales de 20Century, sino de una decadencia sistémica provocada por una estrategia a largo plazo desenfocada.

Hueco en la gama de productos: modelos sin renovación durante diez años

Según la carta, la principal causa del actual estancamiento de Nissan radica en la falta grave de inversión en nuevos modelos. La gama actual ha sido drásticamente reducida, y algunas de sus series principales llevan más de diez años sin una renovación sustancial. Aún más grave es que, tras la salida de Ghosn, la dirección interrumpió deliberadamente varios importantes proyectos de rediseño para contener los gastos de I+D. Esta lógica de «ahorrar en lugar de invertir» ha provocado una continua pérdida de competitividad de los productos y un debilitamiento progresivo de su percepción en el mercado.

Cultura centrada únicamente en los costos: de salvavidas a camisa de fuerza

La filosofía de «reducción de costos», que salvó a Nissan en 1999, se ha convertido tras 25 años en una inercia organizativa profundamente arraigada. La carta la describe como «ya endurecida hasta convertirse en su sistema operativo»: todas las decisiones priorizan sistemáticamente los costos, en lugar del valor para el cliente o la expansión tecnológica. Las recientes reestructuraciones organizativas, la integración de fábricas y la reducción de personal han mejorado temporalmente los resultados financieros, pero no han logrado revertir tendencias profundas como la caída de la prima de marca ni la pérdida de lealtad de los clientes.

El camino hacia adelante pasa por reconstruir el valor, no por recuperar antiguos líderes

El autor subraya que la próxima fase de transformación de Nissan debe centrarse en la creación de valor: desarrollar productos auténticos por los que los consumidores estén dispuestos a pagar su precio completo. Para ello será necesario revitalizar los activos tecnológicos históricos de la marca, su ADN de diseño y su tradición manufacturera. Pero surge un problema aún más acuciante: tras décadas de orientación exclusiva hacia la reducción de costos — sin hablar jamás de creación —, ¿siguen conservando sus ingenieros y proveedores clave la capacidad original para definir los productos de la próxima generación?

La carta concluye con una afirmación rotunda: «No se puede construir un Skyline únicamente mediante reducciones de costos. Al menos, traer de vuelta a Carlos Ghosn no es la respuesta correcta».

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