Del 19 al 21 de agosto se celebró en Shanghái el Foro de Cooperación y Desarrollo Global para Vehículos Eléctricos. Como parte central de esta edición, la Asamblea General adoptó como tema «Nuevas vías de cooperación global para la industria automotriz», reuniendo a representantes de gobiernos, fabricantes de vehículos y componentes tanto nacionales como internacionales, así como de organismos sectoriales, para profundizar en dos ejes fundamentales: el desarrollo internacional de las empresas automotrices chinas y la intensificación de la colaboración entre fabricantes transnacionales en China.
Del «Oportunidad China 1.0» al «2.0»
Zhang Yongwei, experto jefe internacional de Chebai, señaló que la globalización de la industria automotriz china está evolucionando desde una fase 1.0 — caracterizada por una «integración pasiva en el mundo» — hacia una fase 2.0 definida por una «gestión activa del ámbito global». Subrayó que el sector debe abandonar definitivamente la lógica del esfuerzo aislado y asumir la «salida coordinada al exterior» como una exigencia ineludible: evitar la concentración desmedida y la competencia desleal en mercados foráneos; planificar racionalmente la capacidad productiva y acompañar a los proveedores de componentes en su expansión internacional, impulsando así la modernización industrial local de los países anfitriones; y permitir que distintas naciones aprovechen, mediante la articulación de mercados, cadenas de suministro, centros logísticos y capacidades manufactureras, el «pool» de recursos industriales chinos para compartir los beneficios de la transición hacia la electrificación y la inteligencia.
La «salida sistémica» se consolida como consenso: más allá de la venta, lo clave es echar raíces y coexistir
Di Zhirui, vicepresidente de Changan Automotive, reconoció que las marcas chinas ya han resuelto los retos de «poder salir» y «vender bien», pero advirtió que, en los próximos 5–10 años, para «entrar con éxito y consolidarse», aún deben superar tres desafíos críticos: escasa prima de marca, desequilibrio entre volumen y rentabilidad, y bases locales demasiado débiles. Wang Lang, vicepresidente de Chery Automotive, añadió que la calidad de la globalización no se mide por el número de países alcanzados, sino por la capacidad sostenida de crear valor para el usuario, profundizar la integración industrial y garantizar la viabilidad operativa a largo plazo.
Lu Fang, presidente de VOYAH Automotive, explicó con mayor detalle la lógica evolutiva de «salir → ascender → integrarse»: «salir» exige productos sólidos y una adaptación efectiva al mercado local; «ascender» implica pasar de la ventaja de escala a la ventaja de valor; y «integrarse» requiere elevarse desde la exportación de productos hasta la construcción conjunta de ecosistemas. Liang Linhe (Grupo Sany), Kang Pinglu (Dishang Tie) y Zhu Yongqing (Great Wall Motors Automotive), entre otros, subrayaron que la globalización no consiste en replicar plantillas, sino en diseñar vehículos adaptados a cada escenario, gestionar integralmente los activos durante todo su ciclo de vida y lograr una triple simbiosis: tecnológica, ecosistémica y de valor.
La perspectiva extranjera: «En China, para el mundo»
La sesión vespertina se centró en el desarrollo de los fabricantes transnacionales en China, bajo el lema «En China, para China; en China, para el mundo». Zhang Lin, representante jefe de la Asociación Alemana de la Industria Automotriz (China), indicó que la cooperación sinoalemana ha dejado atrás el modelo tradicional de «tecnología alemana + mercado chino» para avanzar hacia un nuevo paradigma de «innovación china + compartición global», ampliando su alcance desde la fabricación conjunta hasta la elaboración compartida de normas y la colaboración ecosistémica.
Wu Yanyan (Grupo BMW), Li Yaxu (Magna), Yang Xiaoming (Aptiv) y Gu Jianmin (Valeo) coincidieron en que las empresas extranjeras deben acelerar su integración en los procesos chinos de electrificación, digitalización e inteligencia, fortalecer su I+D local y la resiliencia de su cadena de suministro, y retroalimentar sus sistemas globales con los avances tecnológicos logrados en China. Xiaohe Li, de NXP, destacó especialmente que el ciclo doméstico prioriza la iteración rápida y la respuesta ágil, mientras que el ciclo internacional valora sobre todo la fiabilidad y el costo total del ciclo de vida: ambas lógicas son radicalmente distintas y exigen estrategias diferenciadas.
Durante la asamblea se formalizó la firma para la creación conjunta de la «Base de Cooperación Internacional para la Industria Automotriz»; también entraron en vigor la incorporación de las primeras entidades asociadas y el proyecto «Certificación y formación de talento en servicios de vehículos eléctricos China-Tailandia». Asimismo, tuvo lugar la ceremonia de entrega de placas a los socios del «Programa M100 para el Desarrollo de Alta Calidad de las Empresas Automotrices Transnacionales en China», marcando así el paso de la colaboración entre fabricantes chinos y extranjeros a una nueva etapa institucionalizada y basada en plataformas.
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