Un nuevo análisis que abarca el estado de salud de las baterías de casi 10 000 vehículos en circulación revela que los modelos Tesla Model 3 equipados con baterías de litio-ferrofosfato (LFP) de CATL mantienen, tras recorrer más de 62 000 millas (aproximadamente 100 000 km), un estado medio de salud de la batería del 93,3 %, superando claramente a todas las versiones con baterías basadas en níquel.
Estos datos provienen de la plataforma sueca de vehículos de segunda mano Carla, que recopiló 9 954 pruebas AVILOO de diagnóstico de batería realizadas en Suecia entre 2022 y 2026. Esta tecnología mide directamente el estado real de salud de la batería, sin depender de estimaciones proporcionadas por el sistema de a bordo, lo que otorga una alta objetividad.
Al segmentar Model 3 según proveedor y química de la celda, las diferencias resultan especialmente notables:
- Baterías LFP de CATL: 93,3 %
- Baterías NMC (níquel-manganeso-cobalto) de LG Chem: 91,5 %
- Baterías NCA (níquel-cobalto-aluminio) de Panasonic, versión de 77,8 kWh: 89,8 %
- Baterías NCA de Panasonic, versión de 52,4 kWh: 88,2 %
Entre distintas versiones del mismo modelo, la diferencia entre la mayor y menor tasa de salud alcanza hasta 5,1 puntos porcentuales. Curiosamente, las baterías NCA de Panasonic — que durante mucho tiempo fueron consideradas por Tesla como una configuración premium — resultaron ser las que más se degradan.
Estos hallazgos cuestionan una creencia generalizada entre los consumidores: que las baterías basadas en níquel, al ofrecer mayor densidad energética y costar más, deberían ser también más duraderas. Los datos demuestran, sin embargo, que, en cuanto al indicador clave de retención de capacidad a largo plazo, las baterías LFP poseen ventaja.
Desde hace tiempo existe consenso en el sector: aunque las baterías LFP tienen menor densidad energética y mayor peso por kilovatio-hora, su estructura química ofrece mayor estabilidad térmica y soporta mucho mejor la carga al 100 % que las celdas basadas en níquel. Tesla recomienda oficialmente limitar la carga diaria de los modelos con baterías de níquel al 80–90 %, mientras que para los modelos con baterías LFP no existe tal restricción. Estas diferencias en los hábitos de uso cotidiano, acumuladas a lo largo de decenas de miles de kilómetros, terminan traduciéndose en una brecha significativa en el estado de salud final.
Cabe destacar que la transición de Tesla hacia las baterías LFP tuvo como motivaciones principales reducir costes y aliviar la presión sobre el suministro de níquel; sin embargo, estos resultados empíricos sugieren que los usuarios, además de beneficiarse de un precio más accesible, obtienen también una mayor durabilidad a largo plazo.
En el ranking de los 20 modelos con mejor estado de salud de la batería, el Kia e-Niro y el Hyundai Kona (ambos con el mismo paquete de batería de 64 kWh) ocupan los dos primeros puestos, con un 97,25 % y un 97,18 % respectivamente; la versión LFP de Model 3 se sitúa en octavo lugar, siendo el único modelo Tesla dentro del top 10.
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