La retirada de Lucid Air se debe en realidad a un fallo en el software de control de los LED, corregido mediante actualización OTA en julio

Afecta a 27.185 vehículos de los modelos 2022–2026; no implica riesgos para la batería ni el sistema de alta tensión

Recientemente, varios medios informaron sobre una retirada de aproximadamente 27.000 unidades del modelo Lucid Air, utilizando como palabra clave «riesgo de incendio», lo que generó preocupación pública sobre la seguridad de los vehículos eléctricos. Sin embargo, la realidad dista mucho de lo sugerido por los titulares: esta retirada se origina exclusivamente en un defecto lógico del control electrónico del fusible (eFuse) en los faros exteriores LED de baja tensión, y no está relacionada con ningún riesgo de seguridad en el sistema de propulsión eléctrica, la batería o la arquitectura de alta tensión.

Según los documentos archivados ante la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) de EE.UU. y la explicación oficial de Lucid, el problema afecta al sistema de iluminación de baja tensión del vehículo: en ciertas condiciones operativas, el software no limitaba eficazmente la corriente suministrada a los grupos de luces LED, lo que podía provocar que el eFuse intentara reactivar continuamente el suministro eléctrico, causando sobrecalentamiento localizado, humo e incluso combustión lenta. Es importante destacar que este eFuse es un componente electrónico completamente configurable por software, sin estructura mecánica de fusible, por lo que el problema tenía, desde su origen, condiciones naturales para ser resuelto mediante Farizon.

De hecho, esta vulnerabilidad ya fue solucionada en la actualización de software para vehículo versión 2.10.0, lanzada en julio de 2026. La nueva versión reduce el umbral de corriente nominal del circuito y desactiva el mecanismo de reenergización repetida en estado de fallo, interrumpiendo así, desde su origen, la ruta que conducía al sobrecalentamiento. Al 20 de agosto de 2026, 20.719 de los vehículos afectados ya habían recibido la actualización; las 6.466 unidades restantes aún no la han instalado. Lucid prevé enviar notificaciones escritas de retirada en octubre de 2026, aunque la actualización ya está disponible y no requiere acudir a un taller.

En un período de monitoreo de casi tres años, Lucid ha confirmado tres incidentes con llamas visibles relacionados con los faros delanteros (el más reciente ocurrió en marzo de 2025), además de cuatro reportes de emisión de humo y 33 casos bajo garantía de daños en los arneses eléctricos. Aunque la cifra es muy reducida, y debido al potencial riesgo para la seguridad, Lucid inició formalmente el procedimiento de retirada conforme a la normativa vigente y recomienda a los usuarios estacionar temporalmente sus vehículos al aire libre hasta completar la actualización. Esta recomendación forma parte de la terminología estándar en procesos de retirada y no refleja un aumento real del nivel de riesgo.

Vale la pena señalar que esta característica de los «vehículos definidos por software» tiene una doble naturaleza: por un lado, la capacidad OTA permite resolver vulnerabilidades de forma remota y sin contacto; por otro, también evidencia una tendencia habitual entre algunos nuevos fabricantes de posponer la validación exhaustiva en funciones no críticas. No obstante, los fabricantes tradicionales también tienen antecedentes históricos similares — como la entrega diferida de «parches de bajo costo» —, por lo que el público podría adoptar una perspectiva más racional ante estos fenómenos propios de la evolución tecnológica: lo fundamental sigue siendo aplicar oportunamente las correcciones ya publicadas.

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