El gigante de las redes sociales Meta (empresa matriz de Facebook e Instagram) ha abandonado formalmente la iniciativa RE100, una alianza global empresarial que exige a sus miembros comprometerse a utilizar electricidad 100 % renovable. Esta decisión responde a la inversión masiva de Meta en nuevas centrales de generación de gas natural, destinadas a satisfacer la demanda energética en constante aumento de sus centros de datos impulsados por inteligencia artificial.
Según una información exclusiva de Recharge, Meta y RE100 pusieron fin a su colaboración el 23 de julio de 2026, debido a que la empresa ya no cumple con los estándares técnicos de cumplimiento exigidos por dicha iniciativa. Meta se unió originalmente a RE100 en 2016 bajo el nombre de Facebook, con el compromiso de alcanzar un suministro eléctrico 100 % renovable para toda su actividad antes de 2020. En ese momento afirmó haber logrado dicho objetivo en 2021, aunque en realidad lo hizo mediante certificados de energía renovable (REC) y acuerdos de compra de energía (PPA), sin depender directamente de electricidad verde generada en tiempo real por fuentes como la eólica o la solar fotovoltaica.
Con la demanda de potencia informática para IA creciendo de forma exponencial, la estrategia energética de Meta ha experimentado un giro sustancial. En su mayor centro de datos, el proyecto Hyperion, ubicado en la parroquia de Richland, estado de Louis, ya se contemplaba inicialmente la construcción de tres centrales de ciclo combinado de gas natural, con una potencia instalada total de aproximadamente 2,26 GW. En marzo de 2026, la compañía eléctrica local Entergy Louisiana anunció una segunda fase del acuerdo: Meta financiará siete centrales adicionales de este tipo, añadiendo más de 5,2 GW de nueva capacidad instalada. Así, el proyecto de Louis contará finalmente con un total de 10 centrales de gas natural, con una capacidad conjunta de unos 7,5 GW. Además, Meta participa también en un proyecto de planta de gas natural de 200 MW dentro de las instalaciones, anunciado en junio de 2025 en Ohio.
Cabe destacar que Meta no es el único caso: Google ha firmado un contrato para adquirir electricidad de una central de gas natural de 400 MW en Illinois equipada con tecnología de captura de carbono; Microsoft, por su parte, ha suscrito un acuerdo de compra de energía de 20 años con una central de gas natural de 2,67 GW en el oeste de Texas. No obstante, Apple, Google y Microsoft siguen figurando actualmente entre los 444 miembros de RE100.
Meta subraya que sigue «equiparando» su consumo eléctrico anual al 100 % mediante REC, PPA y proyectos propios, y ha respaldado el desarrollo de más de 30 GW de proyectos eólicos, solares, de almacenamiento energético, nucleares y geotérmicos; además, el plan de Entergy Louis incluye también hasta 2,5 GW de proyectos renovables financiados por Meta. Sin embargo, el mecanismo de «equiparación anual» presenta limitaciones importantes: no modifica el hecho de que sus centros de datos consuman efectivamente electricidad procedente de combustibles fósiles en tiempo real. Estas centrales de gas natural operarán de forma estable durante décadas y emitirán gases de efecto invernadero, mientras que los proyectos de energías limpias apoyados sobre el papel no compensan su huella de carbono local e inmediata.
Meta argumenta que la generación de gas natural constituye una solución transitoria necesaria en regiones donde la red carece de flexibilidad, la oferta renovable es inestable o insuficiente para cubrir los picos de demanda de la IA, y afirma estar trabajando para obtener certificaciones que garanticen bajas emisiones de metano. Sin embargo, la realidad es que varias empresas tecnológicas — incluida Meta — están construyendo simultáneamente grandes granjas solares propias para alimentar sus centros de datos, demostrando así que una ruta completamente renovable es técnicamente viable.
En definitiva, Meta no ha reducido su inversión global en energías renovables, pero sí ha abandonado sustancialmente el compromiso central de RE100: suministrar electricidad 100 % renovable. Cuando la velocidad de expansión de la IA entra en conflicto con la capacidad real de despliegue de energías limpias, no es la ruta tecnológica la que se ajusta, sino el propio límite conceptual del compromiso.
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