La aceleración en la fabricación de vehículos genera controversia: guía para evitar los «coches exprés»

El ciclo de desarrollo se reduce a 17 meses; nuevas normas regulatorias exigirán pruebas de fiabilidad obligatorias a partir de 2027

Tras los «pollos exprés» y los «cursos intensivos», el término «coches exprés» se ha convertido en el tema más debatido del sector automotriz chino en 2026. En el Foro Automotriz Chino 2026, Fenggang, director general de BeijingHyundai, criticó abiertamente que algunas empresas reduzcan drásticamente los plazos de investigación y validación, convirtiendo así, de forma encubierta, a los consumidores en «conductores de prueba».

Esta declaración generó rápidamente una resonancia en toda la industria. Xue Haitao, vicepresidente general de SAIC Motor General Motors, afirmó con claridad durante la presentación previa a la venta del BuickElectra L7: «Nosotros no fabricamos coches exprés, bajo ninguna circunstancia»; el presidente de Xpeng Automobile, He Xiaopeng, subrayó en la presentación del G9L: «La alta calidad, la máxima seguridad y la vocación global son los límites mínimos inaceptables en la fabricación de automóviles»; mientras tanto, Li Xueyong, vicepresidente ejecutivo de Chery, reiteró en redes sociales: «Un automóvil no es un producto de consumo rápido: debe resistir las distintas condiciones de carretera, clima y hábitos de conducción alrededor del mundo».

El concepto de «coche exprés» no se refiere únicamente a una reducción del tiempo de desarrollo: tradicionalmente, las grandes marcas multinacionales necesitan entre 4 y 5 años para desarrollar un nuevo vehículo de combustión, mientras que algunos modelos eléctricos ya han reducido su ciclo a tan solo 18 o incluso 17 meses. Sin embargo, Lu Fang, presidente de VOYAH Automobile, señaló: «Un corto periodo de desarrollo no implica, por sí solo, un «coche exprés»». La simplificación estructural, el apoyo normativo (por ejemplo, la reducción de la distancia requerida para las pruebas de durabilidad de vehículos eléctricos, de 30 000 a 15 000 km), la reutilización de plataformas y los avances en simulación digital constituyen factores legítimos que permiten acelerar razonablemente el proceso.

La verdadera línea roja radica en si se recortan costes de forma indebida o se sacrifica la seguridad. Aunque los consumidores no pueden verificar directamente la integridad de las pruebas DV/PV (Diseño y Validación/Producción y Validación), sí pueden observar señales reveladoras: aparición masiva y simultánea de fallos similares tras el lanzamiento, excesiva dependencia de «simulaciones virtuales equivalentes a millones de kilómetros» sin realizar pruebas reales en entornos extremos (altas temperaturas o frío intenso), o actualizaciones frecuentes y fragmentadas de componentes clave dentro del primer año tras su comercialización. Los expertos recomiendan a los usuarios particulares evitar, con precaución, los modelos de lanzamiento inicial sobre plataformas completamente nuevas, y esperar al menos medio año tras su salida al mercado para valorar las opiniones reales de los propietarios; asimismo, priorizar productos probados exhaustivamente en escenarios reales y consolidados por la experiencia del mercado, evitando aquellos cuyos defectos hardware requieren correcciones repetidas mediante actualizaciones OTA.

En el ámbito regulatorio, ya se ha dado una respuesta contundente. A principios de 2026, MIIT revisó los «Requisitos para la evaluación de acceso de fabricantes y productos de vehículos de motor», estableciendo que, a partir del 1 de enero de 2027, las pruebas de fiabilidad dejarán de ser responsabilidad exclusiva de las empresas y pasarán a ser un requisito obligatorio nacional. Desde julio de 2026 entraron en vigor oficialmente los nuevos estándares GB 18384 — 2025 «Requisitos de seguridad para vehículos eléctricos» y GB 38031 — 2025 «Requisitos de seguridad para baterías de tracción de vehículos eléctricos», que por primera vez imponen como umbral obligatorio que los paquetes de baterías no entren en ignición ni exploten tras una propagación térmica. En agosto, el Comité Nacional de Normalización de Automóviles (SAE-China) dio a conocer, para consulta pública, tres proyectos de procedimientos de ensayo de homologación para vehículos eléctricos, proponiendo elevar la distancia total mínima exigida para las pruebas de fiabilidad en carretera a 30 000 km como mínimo, equiparándola así con el estándar vigente para vehículos de combustión.

Frenar los «coches exprés» equivale, en esencia, a acelerar el desarrollo de alta calidad de la industria automotriz china. Se va consolidando un consenso sectorial: la velocidad no debe jamás comprometer la seguridad, y la innovación debe respetar inquebrantablemente la integridad ética y el profundo respeto por la vida humana.

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